Dios es argentino, el Papa También: “Las Tres T". (II parte)

Lois Pérez Leira.- Después del histórico discurso del Papa Francisco, el 9 de julio de este año, en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), con motivo del encuentro de movimientos populares, los pueblos del mundo tienen un nuevo programa de lucha, simple, claro y transformador, que el Pontífice denomino “Las Tres T”. En aquel discurso señaló:

“Pueden hacer mucho. Pueden hacer mucho. Ustedes, los más humildes, los explotados, los pobres y excluidos, pueden y hacen mucho. Me atrevo a decirles que el futuro de la humanidad está, en gran medida, en sus manos, en su capacidad de organizarse y promover alternativas creativas, en la búsqueda cotidiana de «las tres T» ¿De acuerdo?  (Trabajo, techo, tierra) y también, en su participación protagónica en los grandes procesos de cambio, Cambios nacionales, cambios regionales y cambios mundiales. ¡No se achiquen!”.



En estas palabras sintetizaban un elemental programa que él denomina las “Tres T”: Trabajo, Techo y Tierra. Tres palabras simples que sintetizan las necesidades inmediatas de la humanidad.

Trabajo: el capitalismo no ha podido resolver -a pesar de auto inmolarse el socialismo burocrático- lo más elemental que necesita cualquier sociedad moderna, el acceso al trabajo digno. Millones de personas carecen de ese derecho y millones de seres humanos deambulan por el mundo buscando un trabajo. Mientras sus vidas corren tremendos peligros y en muchos casos la muerte, en busca de un trabajo para poder darles de comer a sus hijos. Otros tantos millones tienen que dejar sus trabajos, sus viviendas, sus familias, para escaparse de las crueles guerras que provocan los países ricos y poderos. Hoy es el drama de los refugiados sirios.

Nos decía el Papa Francisco:

“Una economía justa debe crear las condiciones para que cada persona pueda gozar de una infancia sin carencias, desarrollar sus talentos durante la juventud, trabajar con plenos derechos durante los años de actividad y acceder a una digna jubilación en la ancianidad. Es una economía donde el ser humano en armonía con la naturaleza, estructura todo el sistema de producción y distribución para que las capacidades y las necesidades de cada uno encuentren un cauce adecuado en el ser social.”

Techo: No puede haber un ser humano sin un techo. Las familias necesitan un lugar digno para vivir, para descansar, para tener una familia. Para poder compartir el presente y el futuro, para poder soñar.

Tierra: Esta es la patria de todos. La Pachamama de los pueblos originarios. Donde conviven las pequeñas tierras que se llaman patrias. La Tierra es el patrimonio de todos y debemos defenderla y cuidarla. Cada pequeña tierra es la singularidad que aporta a su universalidad. La tierra es el pan, el trabajo y el techo.

La tierra debe ser espacio de paz de fraternidad y de solidaridad.

“La casa común de todos nosotros está siendo saqueada, devastada, vejada impunemente. La cobardía en su defensa es un pecado grave. Vemos con decepción creciente como se suceden una tras otra cumbres internacionales sin ningún resultado importante. Existe un claro, definitivo e impostergable imperativo ético de actuar que no se está cumpliendo. No se puede permitir que ciertos intereses –que son globales pero no universales– se impongan, sometan a los Estados y organismos internacionales, y continúen destruyendo la creación.

Los Pueblos y sus movimientos están llamados a clamar, a movilizarse, a exigir –pacífica pero tenazmente– la adopción urgente de medidas apropiadas. Yo les pido, en nombre de Dios, que defiendan a la Madre Tierra.”Señaló el Papa argentino.

Este es el programa que sintetiza a todos los programas. Por ello el Papa Francisco nos convoca a todos, a los creyentes y a los ateos como el que escribe, para movilizarnos sin complejos. En du discurso nos dice:

“La entrega, la verdadera entrega surge del amor a hombres y mujeres, niños y ancianos, pueblos y comunidades… rostros y nombres que llenan el corazón. De esas semillas de esperanza sembradas pacientemente en las periferias olvidadas del planeta, de esos brotes de ternura que lucha por subsistir en la oscuridad de la exclusión, crecerán árboles grandes, surgirán bosques tupidos de esperanza para oxigenar este mundo.”

Hace unos días pude dialogar con el Papa Francisco, algunos minutos en su encuentro semanal de los miércoles en la Plaza de San Pedro. Tuve la oportunidad de hablarle del fenómeno de las migraciones. Señalándole que era el propio capitalismo el culpable de esta catástrofe humanitaria. El Papa se reafirmo en su preocupación con este drama mundial, señalando la necesidad de apoyar decididamente a los movimientos sociales como factores de cambio.

 

 Lois Pérez Leira